miércoles, 29 de mayo de 2019

LAS PERSONAS CURVAS Jesús Lizano


LAS PERSONAS CURVAS
Jesús Lizano

A mí me gustan las personas curvas,
las ideas curvas,
los caminos curvos,
porque el mundo es curvo
y la tierra es curva
y el movimiento es curvo;
y me gustan las curvas
y los pechos curvos
y los culos curvos,
los sentimientos curvos;
la ebriedad: es curva;
las palabras curvas:
el amor es curvo;
¡el vientre es curvo!;
lo diverso es curvo.

A mí me gustan los mundos curvos;
el mar es curvo,
la risa es curva,
la alegría es curva,
el dolor es curvo;
las uvas: curvas;
las naranjas: curvas;
los labios: curvos;
y los sueños; curvos;
los paraísos, curvos
(no hay otros paraísos);
a mí me gusta la anarquía curva.
El día es curvo
y la noche es curva;
¡la aventura es curva!

Y no me gustan las personas rectas,
el mundo recto,
las ideas rectas;
a mí me gustan las manos curvas,
los poemas curvos,
las horas curvas:
¡contemplar es curvo!;
(en las que puedes contemplar las curvas
y conocer la tierra);
los instrumentos curvos,
no los cuchillos, no las leyes:
no me gustan las leyes porque son rectas,
no me gustan las cosas rectas;
los suspiros: curvos;
los besos: curvos;
las caricias: curvas.
Y la paciencia es curva.
El pan es curvo
y la metralla recta.

No me gustan las cosas rectas
ni la línea recta:
se pierden
todas las líneas rectas;
no me gusta la muerte porque es recta,
es la cosa más recta, lo escondido
detrás de las cosas rectas;
ni los maestros rectos
ni las maestras rectas:
a mí me gustan los maestros curvos,
las maestras curvas.
No los dioses rectos:
¡libérennos los dioses curvos de los dioses rectos!
El baño es curvo,
la verdad es curva,
yo no resisto las verdades rectas.
Vivir es curvo,
la poesía es curva,
el corazón es curvo.

A mí me gustan las personas curvas
y huyo, es la peste, de las personas rectas.



Gracias a Silvina Peirano quien lo compartió y así lo descubrimos hoy aquí.



Fuente de video : Canal de youtube de la Asociación Colegial de Escritores de Cataluña (ACEC):https://www.youtube.com/user/MegaAcec/


El autor
Jesús Lizano (Barcelona, 23 de febrero de 1931 - ibídem, 25 de mayo de 2015) fue un poeta y pensador libertario español que defendía lo que denominaba Misticismo Libertario, la evolución desde el Mundo Real Salvaje, donde se encuentran todos los animales excepto la especie humana, que ahora se encuentra estancada en el Mundo Real Político, en su camino hacía el Mundo Real Poético, la acracia.

Cursó estudios de filosofía y llegó a impartir docencia en un instituto, donde se hacía llamar "El antiseñor Lizano" y aseguraba el aprobado a todos los alumnos.​ Publicaba periódicamente "La columna poética y el pozo político" en la revista libertaria Polémica editada en Barcelona. Escribió numerosos artículos en el diario Avui y en El Ciervo. Su poesía era de carácter oral, lo que le llevó a prodigarse en recitales pasionales y participativos, de los que quedan algunos testimonios en vídeo que llegó a editar.​Pero escribió en toda suerte de estilos poéticos, del soneto​ a la oda. Cultivó también la prosa, desde el diario reflexivo a unas impetuosas cartas al poder literario.
osé Luis Aranguren: "Todo Lizano debe ser leído, sí, y en especial repito como muy grave que al lector de poesía española le sean desconocidos esos tres largos y muy importantes poemas, “Los Picapedreros” (Ávila), “El vendedor de globos” y “Los sastres”. El lector y más aun el crítico de poesía se encuentra en gran deuda con Jesús Lizano, en su por ahora última metamorfosis, Lizano de Berceo." (Revista de Occidente)6​

Joan Perucho: "Jesus Lizano es, en verdad, un gran poeta, por que lo que dice no lo dice nadie y nos trastorna lo que dice, llega al fondo de nuestro ser." (La Vanguardia)

David Castillo: "Misticisme, lirisme contingut, ironia sarcasme, contestació llibertaria…El crit sord, el despullament que busca l’essencia, demostran la maduració, l’ofici, la vocació…un esclat creatiu…Jesús Lizano, un dels autors més silenciats per la crítica oficial." (Avui)

Lorenzo Gomis: "Lizano es un poeta impetuoso, caudaloso, arrebatado, obsesivo. El lector quedará impresionado por la fuerza, variedad, personalidad y riqueza del lenguaje. He aquí un poeta." (Prólogo)

Bibliografía
Poemas de la tierra (Col. Atzavara, 1955)
Jardín botánico (Instituto Iberoamericano, 1957) Premio Boscan.
Libro de la soledad (Ed. Barna, 1958)
Federico García Lorca (Ed. G. P. 1963)
La creación (Ed. Occitana, 1963)
Tercera parte de la creación (Ed. Occitana, 1964)
El libro de los sonetos (Ed. Marte, 1967)
La creación humana (Ed. Marte, 1968)
Fin de la tierra (Ed. Marte, 1972)
Ser en el fondo (Ed. Occitana, 1974)
Veinte poemas desesperados y un canción de amor (Ed. del autor, 1981)
Mi mundo no es de este reino (Ed. del autor, 1982)
Labios como espadas (Ed. del autor, 1983) Firmada por primera vez como Colectivo Jesús Lizano.
Sonetos del miserable (Ed. del autor, 1984)
Misticismo libertario (Ed. del autor, 1985)
Camino de imperfección (Ed. del autor, 1987)
Lo unitario y lo diverso (Ed. Lumen, 1989) Firmada por primera vez como Lizano de Berceo.
La palabra del hombre (Ed. Adonais, 1990)
La selva (Seuba ediciones, 1991) Premio Ciutat de Martorell.
Sonetos (Ed. Lumen, 1992)
Héroes (Ed. Libertarias, 1995)
Lizanote de la Mancha o La conquista de la inocencia (Ed. El Ciervo, 1997)
Lizanote de la Mancha o La conquista de la inocencia, segunda parte (Ed. El Ciervo, 1998)
Lizanote de la Mancha o La conquista de la inocencia, tercera parte (Ed. El Ciervo, 1999)
Lizania. Aventura poética 1945-2000 (Ed. Lumen, 2001)
Lizania, apéndice. Lizanote de la Mancha, cuarta parte (Ed. El Ciervo, 2004)
Lizanote de la Acracia o La conquista de la inocencia, quinta parte. (Ed. El Ciervo, 2005)
Novios, mamíferos y caballitos. Antología. (Ed. Ayuntamiento de Sevilla, 2005)
¡Hola compañeros! Manifiesto Anarquista (Editado por la Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, noviembre 2010)
El ingenioso libertario Lizanote de la Acracia o la conquista de la inocencia (Antología) (Ed. Virus)
Lizania. Aventura poética 2001-2013 (Editado por la Fundación Anselmo Lorenzo, Madrid, 2014)

miércoles, 22 de mayo de 2019

La casa del miedo de Leonora Carrington


Leonora Carrington La comida de Lord Candlestick - 1938 


La casa del miedo 

Un día hacia las doce y media, paseando por cierto barrio, me encuentro con un caballo que me para.

-Ven _dice-; tengo cosas que quiero enseñarte especialmente. Señalaba con la cabeza hacia una calle estrecha y sombría. 

-No tengo tiempo -le contesté; pero de todos modos lo seguí. 

Llegamos a una puerta a la que llamó con su pezuña izquierda. Se abre la puerta. Entramos; pensé que iba a llegar tarde a comer. 

Había varios seres con vestimenta clerical.
"Sube -me dijeron-. Verás nuestro hermoso piso. Es todo de turquesa, y las baldosas están unidas con oro." 

Sorprendida ante este recibimiento, asentí con la cabeza e hice una seña al caballo para que me mostrase ese tesoro. La escalera tenía unos peldaños enormemente altos, pero el caballo y yo subimos sin dificultad. 

-Mira, en realidad no es tan bonito -me dijo él esta conclusión, me pareció que debía conocerlo mejor.

 -Iré encantada a tu fiesta. Estoy empezando a pensar que me gustas. 

-Eres mejor que los que vienen normalmente -contestó-. Se me da muy bien distinguir entre gente ordinaria y gente que sabe comprender. Tengo el don de penetrar inmediatamente el alma de las personas. Sonreí inquieta.

 -¿Y cuándo es la fiesta?
 -Esta noche. Ponte ropa de abrigo.

Cosa rara, porque fuera hacía un sol espléndido.
Bajando por la escalera del otro extremo de la estancia, observé con sorpresa que el caballo se las arreglaba mucho mejor que yo.

Habían desaparecido los religiosos, y salí sin que nadie me viera. -

A las nueve -dijo el caballo-. Pasaré por ti a las nueve; Adviérteselo al portero.

Mientras regresaba, pensé que debía haber invitado al caballo a cenar. 

"No importa", me dije. 

Compré una lechuga y patatas para la cena. Al llegar a casa encendí un poco de fuego para preparar la comida. Me tomé una taza de té, pensé en la jornada y sobre todo en el caballo al que, aunque lo conocía desde hacía muy poco, consideraba amigo mío. Tengo pocos amigos y me alegro de contar entre ellos a un caballo. Después de comer me fumé un cigarrillo y medité sobre el lujo que sería salir, en vez de charlar conmigo misma y aburrirme mortalmente con las mismas historias interminables que me cuento sin cesar. Soy una persona muy aburrida, a pesar de mi enorme inteligencia y mi aspecto distinguido; nadie lo sabe mejor que yo. A menudo me he dicho que si se me diera la oportunidad, quizá me convertiría en el centro de la sociedad intelectual. Pero a fuerza de hablar tanto conmigo misma, tengo tendencia a repetir continuamente las mismas cosas. Pero ¿qué se puede esperar? Soy una reclusa. 

En medio de estas reflexiones, llamó a la puerta mi amigo el caballo, con tal fuerza que temí que se quejaran los vecinos.

 -Voy -grité.

 En la oscuridad, no vi qué dirección tomábamos. Yo corría junto a él, agarrándome a su crin para sostenerme. Poco después observé que delante de nosotros, y detrás y a los lados, había por todo el campo más caballos cada vez. Miraban fijamente ante sí, y cada uno llevaba un puñado de verde en la boca. Iban presurosos; el ruido de sus cascos hacía temblar la tierra. El frío se hizo intenso. -

Esta fiesta se celebra todos los años -dijo el caballo.

 -No parece que se diviertan mucho -dije.

-Vamos a visitar el Castillo de la Señora del Miedo. Ella es la dueña de la casa. 

El castillo se alzaba delante de nosotros, y el caballo me explicó que estaba hecho de piedras que contenían el frío del invierno.

 -Dentro hace más frío aún -dijo; y cuando entramos en el patio comprobé que decía la verdad. 
Todos los caballos temblaban, y los dientes !es repiqueteaban como castañuelas. Me daba la sensación de que habían acudido todos los caballos del mundo a esta fiesta. 
Cada uno con los ojos abultados y fijos al frente, cada uno con espuma helada alrededor de la boca. Yo no me atrevía a hablar: estaba demasiado aterrada. 

Marchando en fila uno tras otro, llegamos a una gran sala adornada con setas y otros frutos nocturnos. Los caballos se sentaron todos sobre sus cuartos traseros, con las patas delanteras tiesas. Miraron a su alrededor sin mover la cabeza, mostrando el blanco de los ojos. Yo estaba muy asustada. 
Delante de nosotros, recostada a 19 la manera romana en un inmenso triclinio, estaba la dueña de la casa: la Señora del Miedo. Se asemejaba ligeramente a un caballo, pero era mucho más fea. Su bata estaba hecha de murciélagos vivos cosidos por las alas: por su manera de agitarse, podía decirse que no les gustaba.

 -Amigos míos -dijo, con lágrimas en los ojos-; durante trescientos sesenta y cinco días, he estado pensando en la mejor manera de agasajaros esta noche. La cena será como de costumbre, y cada uno tendrá derecho a tres raciones. Pero aparte de eso, he pensado un nuevo juego que considero particularmente original, porque he dedicado muchísimo tiempo a perfeccionarlo. Espero de corazón que sintáis todos, al jugar a este juego, la misma alegría que he sentido yo al inventarlo. 

Un profundo silencio siguió a sus palabras. Luego prosiguió. 

-Ahora voy a daros todos los detalles. Yo misma vigilaré el juego, seré el árbitro y decidiré quién ha ganado. 

"Debéis contar para atrás de ciento diez a cinco lo más deprisa posible mientras pensáis en vuestro propio destino y lloráis por los que se fueron antes que vosotros. A la vez, tenéis que marcar el compás de la canción Los bateleros del Volga con la pata delantera izquierda, La Marsellesa con la pata delantera derecha, y Dónde estás, mi última rosa de estío con las dos de atrás. Había ideado algunos detalles más, pero los he suprimido para simplificar el juego. Ahora empecemos. Y no olvidéis que, aunque yo no puedo vigilar toda la sala al mismo tiempo, el Señor todo lo ve."

 No sé si era el terrible frío el que provocaba aquel entusiasmo; el caso es que los caballos empezaron a patear el suelo con sus cascos como si quisieran bajar a las profundidades de la tierra. Permanecí sin moverme, 20 esperando que no me viera, pero tenía la incómoda sensación de que me veía muy bien con su gran ojo (tenía un solo ojo, si bien era seis veces más grande que un OJO normal). Así siguió esto durante veinticinco minutos, pero ...


Leonora Carrington 


Obra de Leonora Carrington - Crookhey Hall 1947



   

Max Ernst, Leonora Carrington, Marcel Duchamp y André Breton, New York ,1942.



Leonora Carrington por Hermann Landshoff

 Leonora con su gato

jueves, 16 de mayo de 2019

La vida por escrito de Virginia Woolf de Irene Chikiar Bauer

La vida por escrito de Virginia Woolf de Irene Chikiar Bauer 

Virginia Woolf La vida por escrito por Irene Chikiar Bauer
Foto de Irene Chikiar Bauer



"Los ojos de la fragilidad 

“Virginia Woolf. La vida por escrito” es una monumental biografía de la autora inglesa realizada por la periodista argentina Irene Chikiar Bauer en la que, a través de un trabajo minucioso, se descubre la intimidad de una escritora inigualable.

La biografía que ha elaborado la escritora, periodista y socióloga argentina Irene Chikiar Bauer en torno a la figura de Virginia Woolf es monumental en, por lo menos, dos sentidos: el volumen físico y objetivo del libro (poco más de novecientas páginas que incluyen un prolijo y necesario índice onomástico, un minucioso cuerpo de notas y un exquisito álbum de fotografías), y el notabilísimo trabajo de investigación que termina ofreciéndole al lector una Virginia Woolf de cuerpo entero: con sus cumbres, sus caídas y sus vacilaciones, su sempiterna fragilidad anímica, su genuina búsqueda de trascendencia y la inimitable filigrana de su escritura.

El libro de Chikiar Bauer está estructurado en dos partes: la primera cubre la infancia y adolescencia de Woolf, y la segunda, año por año de su madurez hasta el suicidio en 1941; es un trabajo que se puede parangonar sin mengua con las mejores y envidiables biografías anglosajonas en las cuales el biógrafo parece haber vivido día tras día junto al biografiado, y, en este sentido, la labor de Chikiar Bauer resulta un hito fundante e imprescindible en el campo de las biografías en idioma castellano."

Fuente: reseña en: /elplacerdelalectura.com/





Podcast 
El ojo crítico - La vida por escrito de Virginia Woolf  y La igualdad por Laura Freixas - 
Programa publicado el 23 de mayo de 2015  

Entrevista a Irene Chikiar Bauer sobre "Virginia Woolf. La vida por escrito", una extensa y profunda biografía de la autora de "La señora Dalloway". 

Laura Freixas nos habla del congreso sobre Igualdad Mujeres Hombres en Artes que acaba de comenzar


María de Zayas y Sotomayor





"María de Zayas y Sotomayor nació en Madrid en 1590 y cuando murió Góngora, en 1627, ya había escrito ocho de sus comedias, que aún tardarían 10 años más en publicarse y hubo de ser en Aragón porque un dictamen prohibía en Castilla la publicación de novelas y comedias. Por aquellos años, le daban a la pluma los autores más conocidos por todos los escolares: Miguel de Cervantes, Lope de Vega, Quevedo, Tirso de Molina, Calderón de la Barca. Pero casi nadie conoce el ingenio de María de Zayas, “la primera española que escribe y publica un libro de ficción con su nombre”, asegura el profesor Julián Olivares, encargado del estudio de su obra y de esta edición. Beatriz Bernal publicó en Valladolid un libro de caballerías, Cristalián de España, en 1545, pero bajo el anonimato. Otra desconocida. 

El teatro se ocupa también ahora de rescatar a Zayas. Una versión de Nando López que dirige Ainhoa Amestoy llevará a Cáceres, en junio, y al Festival de Teatro Clásico de Almagro, en julio, sus Desengaños amorosos.

Fue la primera española que escribió y publicó un libro de ficción con su nombre

Olivares, profesor emérito de la Universidad de Houston, valora el arrojo de Zayas, que redacta “el primer manifiesto femenino que declara el derecho de la mujer no solo a escribir un libro, sino a publicarlo”.

No era fácil entonces. Zayas se inició como poetisa en academias de Madrid. Su poeta favorito era Lope, pero aquellos autores no ayudaban mucho a las damas escritoras a sacar cabeza, bien al contrario: “La influencia de estos era muy negativa; en sus novelas y comedias era recurrente la misoginia, la crítica y la mofa hacia las mujeres”, dice Olivares. Hubo, sin embargo, algunos que quisieron colaborar al éxito de Zayas, por ejemplo Pérez de Montalbán o Alonso de Castillo Solórzano, de cuya pluma, cree Olivares, salió el par de páginas que preceden a la primera parte de las “maravillas”, donde se la alaba sin bridas: “Un claro ingenio de nuestra nación, un portento de nuestras edades, una admiración de estos siglos y un pasmo de los vivientes, […]la señora María de Zayas, gloria de Manzanares y honra de nuestra España”. Y va y lo titula Prólogo de un desapasionado. Cosas veredes. 

Este texto es tan divertido como algunas comedias del libro. Se avisa en él, por ejemplo, contra los “lectores de gorra, que se van a las librerías y, por no gastar una miseria que vale el precio de un libro, le engullen a toda prisa con los ojos, echándose en los tableros de las tiendas, pasando por su inteligencia como gatos por brasas y así es, después, la censura que de ellos hacen”. Otros, prosigue, los piden prestados a los libreros y luego vituperan la obra; y una tercera clase de rácanos, son aquellos, “que esperan que los que compran libros los hayan leído, para pedírselos y leerlos después”. “Y si son ignorantes o no han entendido la materia o no les ha dado gusto, desacreditan el libro y quitan al librero la venta”. Qué personajes, los de la época… Y esos eran los leídos…

Se inició como poetisa en las academias de Madrid, su favorito era Lope de Vega

Julián Olivares ya hizo una edición de estas obras en 2000, que publicó Cátedra. Y antes se interesaron por María de Zayas (que murió sobre 1650) las escritoras Margarita Nelken, en 1930, o Emilia Pardo Bazán, en 1900, por poner solo unos ejemplos de la enorme bibliografía que cita Olivares en esta edición. Muchos, españoles y extranjeros, han mostrado alto interés por esta autora del Siglo de Oro que tanto tiempo ha estado ausente de las escuelas.

FRASES DE LA AUTORA PARA UNA CAUSA

Ellas, que escriben: “Si esta materia de que nos componemos los hombres y las mujeres, ya sea una trabazón de fuego y barro, o ya una masa de espíritus y terrones, no tiene más nobleza en ellos que en nosotras; si es una misma la sangre, los sentidos, las potencias y los órganos por dónde se obran sus efectos, son unos mismos... porque las almas ni son hombres ni mujeres: ¿qué razón hay para que ellos sean sabios y presuman que nosotras no podemos serlo?

Ofensas: “Ni comedia se representa ni libro se imprime que no sea en ofensa de las mujeres”.

Tiranía: No hay “más respuesta que su impiedad o tiranía en encerrarnos y no darnos maestros. La verdadera causa de no ser las mujeres doctas no es defecto del caudal, sino falta de aplicación [...] Y cuando no valga esta razón para nuestro crédito, valga la experiencia de nuestras historias y veremos, por ellas, lo que hicieron las mujeres que trataron de buenas letras”.

Lectura: “¿Qué razón hay para que no tengamos prontitud para los libros? Y más si todas tienen mi inclinación, que en viendo cualquiera, nuevo o antiguo, dejo la almohadilla y no sosiego hasta que le paso”.

Fuente: Nota en El País digital



María de Zayas y Sotomayor , una mujer sin rostro






Opción enlace Video : Biografía de María de Zayas autora de Novelas Ejemplares


Enlaces a obras de María de Zayas cervantesvirtual.com/obras/autor/zayas-y-sotomayor-maria-de-1590-ca-1660-105

https://es.wikisource.org/Zayas_y_Sotomayor

Blog con enlaces : 

https://hablandodetodounmucho.jimdo.com/






lunes, 29 de abril de 2019

"Bita" de Juan .J.Manauta en la voz de Quique Pesoa










María Rosa comenta en su muro de  Facebook su asombro que al cumplirse 100 años del nacimiento del escritor entrerriano Juan José Manauta ,en Paraná ciudad donde vive, aún no se ha enterado que estén organizando algún acto de homenaje o recordatorio.

Como percibo su comentario con irritación le respondo que quizás lo anuncien más adelante.
Ella comparte un acto que la Editorial de la Universidad de Entre Ríos EDUNER realiza en Feria Internacional del Libro 2019 .

Y recuerda cuando compró las obras completas del autor nacido en Gualeguay, Entre Ríos ,hecho que tengo presente porque estaba con ella en ese momento y me pareció una adquisición maravillosa.

Lo he leído cuando la visito ,lo leemos ,lo disfrutamos, también lo ha hecho en su programa La lengua de la rosa.

Esta madrugada busco en internet relatos de Manauta. 
Y encuentro más de 30 .

Uno,"Bita" ,en la voz de Quique Pesoa 

La única forma que tengo de colocarlo en el blog es descargarlo y subirlo al Ivoox.

Así que les dejo este cuento relatado impecablemente por Quique Pesoa.

Debajo ,para leerlo ,compartir, regalar, disfrutar.




«Bita» de Juan José Manauta-Leído por Quique Pesoa.



En nuestras unidades en operaciones casi no iban mujeres. Sólo las muy pobres seguían a su hombre y no temían arriesgar la vida en los entreveros, porque eso era todo lo que podían perder. Las que los tenían, llevaban consigo a sus hijos pequeños (los mayores eran soldados), los enseres y animales domésticos, la ropa. En sus ranchos no quedaba qué le sirviera al enemigo ni a nadie, salvo la frialdad y el vacío que sobrevienen cuando los seres humanos y los perros abandonan un lugar.
Bita era una, compañera del cabo Salaberry, un hombre callado, entrado en años, corajudo y audaz.
Se las anotaba en un cuaderno, pero no se les exigían papeles, que ninguna tenía.
–¿A quién seguís?
–A Pascual.
–¿Qué Pascual?
–Salaberry.
Una formalidad, porque todo el mundo sabía que Bita y Pascual se habían enganchado juntos al batallón en el arroyo Clé y que provenían de la aldea Asunción, devastada por una banda de cambá brasileros, mixtura de brujos y asesinos vestidos de soldados.
El cabo Pascual Salaberry figura en mi cuaderno como desaparecido en el arroyo Don Gonzalo, pero yo lo vi morir en medio del cauce, cuando sin atender a las señales de retirada, insistió en avanzar nadando hacia la otra orilla, donde los nuestros eran segados por la metralla y el tiroteo de los fusiles a repetición. Hombre y caballo fueron arrastrados por la corriente, que de oscura como venía, se iba poniendo colorada.

Algunos hombres, hombres de nuestro batallón, lo siguieron, cruzaron nomás el arroyo tras él, en una especie de huida hacia adelante, encabezados, sable en mano, por el mayor Ponciano Alarcón y por el teniente Dionisio Hereñú. Esa maniobra desolada y confusa, peregrina y sorprendente hasta para los que la ejecutaron, detuvo por un día entero a la tropa enemiga, que estaba ganando la batalla. Yo creo que ese ataque suicida fue inspirado por la desobediencia de Pascual Salaberry. Así lo reconoció más tarde, a las puteadas, el mayor Alarcón:

–¿Qué mierda se creerán que es una maldita orden? –cuando ya el cabo Salaberry y los que lo siguieron no podían compungirse y algunos ni siquiera oírlo.
Los demás obedecimos y nos retiramos, muchos sin habernos mojado siquiera las bolas en el arroyo.
Sólo veinticuatro horas más tarde nuestra retaguardia vio aparecer al Mayor y al Teniente, y a Bita, obligada por los dos, pues no quería dejar la costa del arroyo, donde también había visto morir a su hombre. La traían atada a los bastos de un burro que tironeaba el propio Mayor.

–Hacete cargo –me dijo–. Es la mujer de Pascual. No quería volver, la muy estúpida. ¿Sabés lo que hubiesen hecho de ella los otros si la agarraban?
–A la orden, mi Mayor. Pero ¿qué pasó del otro lado?
–¡Asqueroso y terrible! ¡Carajo! ¿Ya nadie quiere obedecer en este condenado ejército? Cuando hicimos pie los que pudimos, les llevamos un tropel (no tuve más remedio), porque nadie quería entender otra cosa que no fuese abalanzarse contra los porteños. Fue una carga tan furiosa y desatinada que los asustó. A ésta la encontramos de vuelta, en medio del arroyo, tal como la ves, gritándole a los otros, que le oían muy bien desde la costa riéndose a carcajadas: “¡Vengan y degüéllenme, hijos de puta! ¡Vengan y cójanme si pueden! ¡Los voy a capar a todos con el sable de mi marido!” –después que aguantó la risa él también, el Mayor agregó–: La tuve que arrastrar de las mechas. Hereñú consiguió este burro, la atamos, y aquí está. No la pierdas de vista. Tené cuidado. No te quiera capar a vos también.

Bita llevaba cruzado al pecho, en medio de sus dos lozanas tetas, un sable de munición, que sería el de su marido.
Colegí que me iba a arañar o a morder cuando la desatara. En cambio se puso a llorar como una criatura. No me confié, pero estaba cansada, sin fuerzas, y le dolerían los huesos después del galope de más de una legua, atada a la encimera pelada de un burro patrio de andar proceloso.

Suavemente me apoderé del sable, de filo rabioso.
–¿Tenés algún pariente o alguien...?
–Nadie, fuera de Pascual, que en paz descanse.
–¿Y hambre?
–Eso sí.
Le di cecina y galleta, lo que tenía en mi mochila, y un trago de ginebra, que no despreció.
Como es sabido, al llegar al límite del departamento de Gualeguay, el mayor Ponciano Alarcón nos licenció. Y eso también le tocaba a Bita. El Mayor, sin decirlo, nos dio la opción de hacernos humo, de salirnos de la guerra, sin caer en el delito de “desamparar la bandera”.

Yo soy nativo de Tres Bocas, en el sexto distrito del departamento de Gualeguay. Allí mismo me reclutaron los hombres del mayor Ponciano Alarcón, seguidores del gobernador Ricardo López Jordán. Me dijeron que los porteños querían intervenir la provincia y que ellos iban a resistir. Del asesinato de Urquiza, no hablaron. Como resistir, resistimos, pero no por mucho tiempo en lo que a mí me tocó. Cuando acababa de aprender el buen manejo de la carabina y de afinar mi puntería, a lancear de a caballo a todo galope y todas las figuras en el uso del sable, los porteños nos quebrantaron en el arroyo Don Gonzalo (departamento de La Paz), como ya lo he contado, y la guerra terminó para mí. También para Bita.

Cuando cabalgábamos hacia el arroyo Clé, ya libres de la milicia, y cuando llegamos al arroyo Clé, ninguno de los dos había decidido su destino.
Ella era oriunda de la aldea Asunción, cerca del arroyo Vizcachas, pero en jurisdicción del distrito de Jacinta. De la aldea Asunción no quedaba para Bita cosa o cristiano que valiera la pena recuperar. Tampoco dónde cobijarse y vivir. Entonces volvimos grupas hacia el arroyo del Animal, que está en pleno sexto distrito, Costa de Nogoyá. El Animal, más que un arroyo, es un zanjón abrupto que corre, se esconde y vuelve a aparecer en medio de esteros, bañados y pajonales más aptos para tigres y venados que para mujeres u hombres. Nos detuvimos en un alto que figuraba un albardón. 
Desde ese lugar, que ninguna marea, gracias a Dios, ha podido cubrir hasta el presente, sería fácil ventear patos y carpinchos.
Teníamos que levantar una ranchada. Había paja de sobra y se podían sacar buenos palos de ñandubay y de sauce carolino. Pero esa noche hemos dormido a la intemperie, cada uno sobre su apero, de cara a las estrellas.

Al acomodarme en los cojinillos, mi mano derecha dio con una de Bita, que trataba de dormir vuelta hacia mí, y así quedaron, sin apartarse una de otra.
–El día de Don Gonzalo cumplí los dieciocho –dije como para mí.
–Yo voy para los treinta –reflexionó Bita, también en voz muy baja.
–Dificulto que te gusten los chiquilines...
–Ni a vos las viejas.
–Las viejas arrugadas, tal vez que no.
–Yo pronto voy a ser una vieja arrugada.
–No tan pronto, decía una vieja arrugada.
La risa que le provocó mi ocurrencia me pareció nerviosa y desganada, sobre todo porque su cara estaba junto a la mía, y tan cerca e inesperada como recién salida de la oscuridad.

Todo parecía recién salido de la negrura y de la nada. Todo, menos el incendio que había estallado en mi cintura. Me aflojé el tirador y me uní a ella, tal como querían sus brazos y sus labios. Yo era nuevo en eso, recién llegado, pero en ese momento habría sido capaz de derrotar a los porteños por mí solo...

Ningún vendaval, que allí soplan fuerte desde el Sur, ha podido hasta ahora voltear nuestro rancho de la costa del Animal.
Bita y yo nos acordamos siempre de cuando lo construimos.

Ida Vitale Tres poemas .

Ida Vitale lee su poema Fortuna



Fuente de video: El País América (Facebook)

Fortuna

Por años, disfrutar del error
y de su enmienda,
haber podido hablar, caminar libre,
no existir mutilada,
no entrar o sí en iglesias,
leer, oír la música querida,
ser en la noche un ser como en el día.
No ser casada en un negocio,
medida en cabras,
sufrir gobierno de parientes
o legal lapidación.
No desfilar ya nunca
y no admitir palabras
que pongan en la sangre
limaduras de hierro.
Descubrir por ti misma
otro ser no previsto
en el puente de la mirada.
Ser humano y mujer, ni más ni menos.






I

Gotas
¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte



Este mundo

Sólo acepto este mundo iluminado
cierto, inconstante, mío.
Sólo exalto su eterno laberinto
y su segura luz, aunque se esconda.
Despierta o entre sueños,
su grave tierra piso
y es su paciencia en mí
la que orece.
Tiene un círculo sordo,
limbo acaso,
donde a ciegas aguardo
la lluvia, el fuego
desencadenados.
A veces su luz cambia,
es el infierno; a veces, rara vez,
el paraíso.

Alguien podrá quizás
entreabrir puertas,
ver más allá
promesas, sucesiones.
Yo sólo en él habito,
de él espero,
y hay suciente asombro.
En él estoy,
me quede,
renaciera.


Ida Vitale

Nacida en 1923, integrante de la Generación del 45, la uruguaya fue galardonada  con el Premio Cervantes, valorado como el Nobel de Literatura en español 

sábado, 27 de abril de 2019

Laura Freixas -Neruda "Ni musas ni genios"


Estaba esperando esta subida 

Leo a Laura. Freixas, la escucho,me gustan mucho sus escritos, libros  y me intrigaba esta conferencia que forma parte de la serie "Ni musas ni genios" Pueden ver la serie completa en la web : 

He descargado este video que es sólo el audio de la conferencia  y luego lo compartiré en otras redes. 

Les invito a escucharla, guardarla para luego...
Esta es la información que dio  Laura Freixas en su Facebook  Laura Freixas Escritora

PABLO NERUDA Y LA MUJER SIN NOMBRE

"[...] Una mañana me había levantado más temprano que de costumbre. Me quedé asombrado mirando lo que pasaba. Entró por el fondo de la casa, como una estatua oscura que caminara, la mujer más bella que había visto hasta entonces en Ceilán..."

 Así empieza un pasaje de las memorias de Pablo Neruda, Confieso que he vivido, publicado en 1974 y que en su momento no llamó la atención, pero que con los años ha despertado una polémica que sigue viva. El debate constituye un excelente punto de partida para hacernos algunas preguntas sobre los llamados "genios" y las llamadas "musas", o dicho de otra manera, sobre el lugar que el mundo de la literatura y el arte asigna a hombres y mujeres.

Sugiero seguir a Laura Freixas en su Blog :www.laurafreixas.com



y sus redes : twitter.com/LauraFreixas 








Agrego el relato completo de Neruda en "Confieso que he vivido"
(publicado en Blog cuya fuente dejo debajo)



“Mi solitario y aislado bungalow estaba lejos de toda urbanización. Cuando yo lo alquilé traté de saber en dónde se hallaba el excusado que no se veía por ninguna parte. En efecto, quedaba muy lejos de la ducha; hacia el fondo de la casa.

Lo examiné con curiosidad. Era una caja de madera con un agujero al centro, muy similar al artefacto que conocí en mi infancia campesina, en mi país. Pero los nuestros se situaban sobre un pozo profundo o sobre una corriente de agua. Aquí el depósito era un simple cubo de metal bajo el agujero redondo.

El cubo amanecía limpio cada día sin que yo me diera cuenta de cómo desaparecía su contenido.

Una mañana me había levantado más temprano que de costumbre. Me quedé asombrado mirando lo que pasaba.
Entró por el fondo de la casa, como una estatua oscura que caminara, la mujer más bella que había visto hasta entonces en Ceilán, de la raza tamil, de la casta de los parias.(1) Iba vestida con un sari rojo y dorado, de la tela más burda. En los pies descalzos llevaba pesadas ajorcas. A cada lado de la nariz le brillaban dos puntitos rojos. Serían vidrios ordinarios, pero en ella parecían rubíes.

Se dirigió con paso solemne hacia el retrete, sin mirarme siquiera, sin darse por aludida de mi existencia, y desapareció con el sórdido receptáculo sobre la cabeza, alejándose con su paso de diosa.

Era tan bella que a pesar de su humilde oficio me dejó preocupado. Como si se tratara de un animal huraño, llegado de la jungla, pertenecía a otra existencia, a un mundo separado(2). La llamé sin resultado.

Después alguna vez le dejé en su camino algún regalo, seda o fruta. Ella pasaba sin oír ni mirar. Aquel trayecto miserable había sido convertido por su oscura belleza en la obligatoria ceremonia de una reina indiferente.(3)

Una mañana, decidido a todo(4), la tomé fuertemente de la muñeca y la miré cara a cara (5) No había idioma alguno en que pudiera hablarle. Se dejó conducir por mí sin una sonrisa y pronto estuvo desnuda sobre mi cama.(6) Su delgadísima cintura, sus plenas caderas, las desbordantes copas de sus senos, la hacían igual a las milenarias esculturas del sur de la India. El encuentro fue el de un hombre con una estatua.(7) Permaneció todo el tiempo con sus ojos abiertos, impasible(8). Hacía bien en despreciarme(9). No se repitió la experiencia”.

Texto extraído de “Confieso que he vivido”, libro de memorias de Pablo Neruda.

Página 44: 
http://ww2.educarchile.cl/…/File/articles-101760_Archivo.pdf


(1) Los Parias (o Dalits), son el eslabón más bajo del sistema de castas de la India. Según las creencias hindúes, son personas que no pertenecen a ninguna casta. A los parias solo se les permite realizar trabajos marginales, y son frecuentemente víctimas de crímenes como asesinatos, linchamientos o violaciones.

(2) No una persona, no un igual.

(3) A Neruda no parece importarle lo que pensaba o quería ella de él.

(4) Para tener sexo con ella.

(5) No le sonrió, no buscó gustarle, ni comunicarse con ella de alguna forma. Solo se asegura de que a ella no le queden dudas.

(6, 7 y 8) ¿Consentimiento?

(9) “Soy un loquillo”.

Comentarios

Diccionario Argentino Tobías Garzon

Un Diccionario de palabras usadas en Argentina Edición para el Centenario de 1910 Diccionario Argentino Tobias Garzon Editorial: Imprenta El...